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¿Qué ocurre antes de que una mina llegue a construirse?

La construcción de una mina es el resultado de un proceso que puede extenderse durante varios años e incluso más de una década, en el que intervienen estudios científicos, evaluaciones económicas, análisis ambientales, permisos legales y consultas con distintos actores. Antes de que se extraiga el primer mineral, un proyecto debe demostrar que es técnica, económica, ambiental y socialmente viable. Organismos como el Banco Mundial, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) coinciden en que una planificación rigurosa desde las etapas iniciales es fundamental para reducir riesgos, proteger el medio ambiente y ofrecer mayor certidumbre tanto a las comunidades como a los inversionistas.

Todo comienza con la búsqueda de un yacimiento

El primer paso es la prospección y exploración, una fase en la que geólogos e ingenieros buscan identificar si existe un depósito mineral con potencial económico. Para ello se realizan estudios geológicos, análisis geoquímicos, levantamientos geofísicos y perforaciones exploratorias que permiten conocer la ubicación, el tamaño y la calidad del recurso.

Sin embargo, encontrar minerales no significa que se construirá una mina. De hecho, solo una parte de los proyectos exploratorios llega a convertirse en operaciones productivas, ya que muchos depósitos no reúnen las condiciones técnicas o económicas necesarias para ser desarrollados.

En República Dominicana, las actividades de exploración requieren una concesión otorgada por el Ministerio de Energía y Minas, la cual autoriza la realización de los estudios necesarios para determinar la existencia del mineral, su viabilidad técnica y los posibles impactos sobre el medio ambiente y el entorno social.

La factibilidad define si el proyecto puede avanzar

Cuando los resultados de la exploración son favorables, comienza una etapa aún más detallada: el estudio de factibilidad.

En esta fase se analiza cuánto costaría desarrollar la mina, cuál sería el método de extracción más adecuado, cuánto mineral podría producirse, qué infraestructura sería necesaria y si el proyecto sería rentable bajo distintos escenarios de precios internacionales.

La CEPAL señala que los estudios de factibilidad son indispensables para decidir si una empresa continuará invirtiendo en el proyecto. Solo cuando los resultados técnicos y financieros son positivos puede considerarse la construcción de una mina. Además, la decisión depende de que existan condiciones políticas y fiscales claras, permisos ambientales aprobados y seguridad jurídica sobre los derechos mineros y los terrenos involucrados.

La evaluación ambiental comienza antes de la construcción

Uno de los componentes más importantes del proceso previo a la construcción es la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA).

Este estudio identifica los posibles efectos que el proyecto podría generar sobre el agua, el suelo, la biodiversidad, el aire y las comunidades cercanas, además de proponer medidas para prevenir, reducir, mitigar o compensar esos impactos.

La CEPAL explica que la evaluación ambiental es un instrumento de política pública diseñado para anticipar los efectos futuros de las decisiones presentes, permitiendo que las autoridades dispongan de información técnica antes de autorizar un proyecto.

Como ejemplo, una EIA puede determinar si será necesario modificar el diseño original de una mina para proteger un río, establecer zonas de amortiguamiento alrededor de ecosistemas sensibles o implementar sistemas especiales para el manejo del agua y los residuos.

También se estudian los aspectos sociales

Antes de iniciar la construcción, las empresas también desarrollan estudios sobre el entorno social, económico y cultural del área donde se ubicaría el proyecto.

El Marco Ambiental y Social del Banco Mundial, vigente desde 2018, establece que la participación de las partes interesadas y el diálogo con las comunidades forman parte de una gestión adecuada de los riesgos ambientales y sociales. Este enfoque promueve la transparencia, la atención de inquietudes ciudadanas y la incorporación de observaciones relevantes durante el proceso de planificación.

El Banco Mundial también señala que, durante las primeras etapas de exploración, es importante informar a las comunidades sobre el alcance real de los trabajos, ya que en ese momento todavía no es posible conocer si existirá una mina ni cuáles serían sus dimensiones definitivas. Una comunicación temprana ayuda a evitar rumores, falsas expectativas o conflictos derivados de información incompleta.

Los permisos y licencias son parte del proceso

Si los estudios técnicos, económicos y ambientales concluyen que el proyecto es viable, comienza una etapa de obtención de permisos y autorizaciones.

Esta fase incluye licencias ambientales, permisos sectoriales y otras aprobaciones requeridas por la legislación nacional. Paralelamente, las autoridades revisan los estudios presentados por la empresa para verificar que cumplan con las normas vigentes y que las medidas propuestas sean suficientes para gestionar los riesgos identificados.

En República Dominicana, este proceso involucra principalmente al Ministerio de Energía y Minas y al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, cada uno dentro de sus respectivas competencias regulatorias.

El cierre también se planifica desde el inicio

Aunque pueda parecer contradictorio, uno de los requisitos de los proyectos modernos es planificar el cierre de la mina antes de iniciar su construcción.

La CEPAL destaca que durante la etapa de factibilidad deben evaluarse los aspectos ambientales, económicos y sociales relacionados con el cierre y la rehabilitación del sitio. Esto permite estimar los recursos necesarios para restaurar el terreno, gestionar residuos y garantizar la estabilidad ambiental una vez concluida la explotación.

Por ejemplo, una empresa debe prever cómo manejará los relaves, qué ocurrirá con la infraestructura al finalizar las operaciones y cómo se restaurarán las áreas intervenidas.

Un proceso largo antes del primer mineral

Entre la exploración inicial y el inicio de la construcción pueden transcurrir muchos años. Durante ese tiempo se realizan estudios científicos, análisis económicos, evaluaciones ambientales, consultas, trámites administrativos y revisiones regulatorias que buscan reducir la incertidumbre y asegurar que el proyecto pueda desarrollarse bajo criterios técnicos y de sostenibilidad.

La evidencia recopilada por organismos internacionales muestra que la construcción de una mina representa solo una etapa dentro de un proceso mucho más amplio, en el que la planificación anticipada resulta esencial para equilibrar el aprovechamiento de los recursos minerales con la protección ambiental y el bienestar de las comunidades.

Antes de que una mina llegue a construirse, debe superar un extenso proceso de exploración, evaluación técnica, análisis financiero, estudios ambientales, revisión regulatoria y planificación del cierre. Este conjunto de etapas permite determinar si un proyecto es viable y si puede desarrollarse cumpliendo las exigencias legales, ambientales y sociales. Para organismos como el Banco Mundial y la CEPAL, fortalecer estos procesos, promover la transparencia y garantizar decisiones basadas en evidencia son elementos esenciales para una minería responsable y alineada con los principios del desarrollo sostenible.

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