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El agua en minería: cómo se mide, controla y monitorea

El agua es uno de los recursos más importantes para la actividad minera y, al mismo tiempo, uno de los aspectos que genera mayor atención por parte de autoridades, comunidades y organismos internacionales. Su uso es indispensable para procesos como la trituración, molienda, separación de minerales, control de polvo y transporte de materiales. Sin embargo, su gestión va mucho más allá del consumo: implica medir cuánta agua se utiliza, de dónde proviene, cuál es su calidad, cómo se trata y en qué condiciones regresa al medio ambiente o se reutiliza dentro de la operación. Según el Banco Mundial, una gestión eficiente del recurso hídrico es un componente esencial de la minería sostenible, ya que reduce riesgos ambientales, fortalece la eficiencia operativa y mejora la relación con las comunidades.

Medir para gestionar mejor

En términos sencillos, medir el agua en una operación minera significa conocer con precisión la cantidad que ingresa al proyecto, la que se utiliza en cada proceso, la que se recupera y la que finalmente se descarga o se recircula. Este control permite identificar oportunidades para reducir el consumo, mejorar la eficiencia y prevenir impactos sobre los ecosistemas.

El Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) destaca que las empresas deben desarrollar balances hídricos, una herramienta técnica que registra todos los flujos de agua dentro de la operación. Este sistema permite conocer el recorrido completo del recurso, desde su captación hasta su reutilización o tratamiento final.

El monitoreo va más allá del volumen

Controlar el agua no significa únicamente medir cuántos litros se utilizan. También implica evaluar de manera permanente su calidad mediante parámetros físicos, químicos y biológicos.

Entre las variables que suelen monitorearse se encuentran el nivel de acidez (pH), la temperatura, la turbidez, la presencia de sólidos suspendidos, la concentración de metales y otros indicadores establecidos en la normativa ambiental. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que este monitoreo continuo permite detectar cambios antes de que representen un riesgo para los ecosistemas o las comunidades.

Actualmente, muchas operaciones incorporan sensores automáticos que transmiten información en tiempo real hacia centros de control, facilitando una respuesta más rápida ante cualquier desviación.

Reducir el consumo también es una prioridad

Uno de los principales avances tecnológicos del sector ha sido aumentar la reutilización del agua. En lugar de captar continuamente nuevas fuentes, muchas minas recuperan parte del recurso utilizado durante el procesamiento de minerales para volver a incorporarlo al sistema.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) explica que los sistemas de recirculación y los circuitos cerrados permiten disminuir considerablemente la extracción de agua fresca, especialmente en regiones donde este recurso es limitado. De acuerdo con el Banco Mundial, algunas operaciones modernas logran reutilizar más del 70 % del agua empleada en sus procesos industriales gracias a estas tecnologías.

Además de reducir la presión sobre ríos y acuíferos, esta práctica disminuye costos operativos y fortalece la sostenibilidad de los proyectos.

Vigilancia dentro y fuera de la mina

El monitoreo hídrico no se limita al interior de una operación minera. También incluye el seguimiento de cuerpos de agua cercanos, como ríos, arroyos, lagunas y acuíferos, con el objetivo de verificar que la actividad no altere su calidad o disponibilidad.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que este seguimiento debe realizarse antes, durante y después de la operación minera para comparar las condiciones ambientales a lo largo del tiempo. La información obtenida forma parte de los programas de vigilancia ambiental que son supervisados por las autoridades competentes.

Por ejemplo, si una estación de monitoreo detecta una variación inesperada en la calidad del agua de un río cercano, la empresa debe investigar su origen y aplicar las medidas correctivas establecidas en su plan de manejo ambiental.

Tecnología para anticipar riesgos

La transformación digital también está cambiando la forma en que se gestiona el agua en minería. Hoy es posible utilizar sensores inteligentes, estaciones meteorológicas, imágenes satelitales y plataformas de análisis de datos para monitorear variables hidrológicas de manera permanente.

El Banco Mundial destaca que estas herramientas permiten pasar de una gestión reactiva a una gestión preventiva, ya que ayudan a identificar tendencias, prever eventos extremos y tomar decisiones basadas en evidencia antes de que ocurra un problema ambiental.

El contexto de República Dominicana

En República Dominicana, la gestión del agua en proyectos mineros está regulada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Ministerio de Energía y Minas y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), según las competencias de cada institución. Los proyectos deben presentar estudios de impacto ambiental, planes de manejo y programas de monitoreo hídrico que permitan verificar el cumplimiento de la normativa vigente.

Estos controles incluyen la evaluación de la calidad del agua, el seguimiento de las fuentes superficiales y subterráneas y la implementación de medidas para prevenir la contaminación y optimizar el uso del recurso. Este enfoque responde a una tendencia internacional que busca fortalecer la gestión integrada del agua dentro de las actividades extractivas.

El agua es uno de los recursos más estratégicos para la minería y también uno de los más sensibles desde el punto de vista ambiental y social. Por ello, medir, controlar y monitorear su uso se ha convertido en un requisito esencial para desarrollar proyectos responsables. La evidencia presentada por el Banco Mundial, el BID, la CEPAL y el PNUD muestra que las nuevas tecnologías, la reutilización del recurso y el monitoreo continuo permiten reducir riesgos y mejorar la eficiencia de las operaciones. En países como República Dominicana, donde la protección de los recursos hídricos es una prioridad, fortalecer estos sistemas de control contribuye a promover una minería compatible con el desarrollo sostenible y la conservación del medio ambiente.

 

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