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Cobre: ​​el mineral clave para la transición energética

En la carrera global por reducir emisiones y avanzar hacia energías limpias, hay un metal que aparece de forma constante en informes técnicos y proyecciones internacionales: el cobre . Aunque suele pasar desapercibido frente a minerales más mediáticos, su papel es esencial para que la transición energética sea posible.

¿Qué es el cobre y por qué es tan importante?

El cobre es un metal de color rojizo que destaca por su excelente conductividad eléctrica y térmica , su resistencia a la corrosión y su ductilidad , es decir, puede moldearse sin romperse. Estas características lo hacen ideal para cables, motores, sistemas eléctricos y equipos electrónicos.

Por esta razón, la Agencia Internacional de Energía (AIE) lo identifica como uno de los minerales críticos para las tecnologías de energía limpia , junto con el litio, el níquel, el cobalto y las tierras raras. En palabras de la IEA, estos minerales son indispensables para alcanzar los objetivos de descarbonización y electrificación global.

¿Por qué el cobre es clave para la transición energética?

La transición energética implica reemplazar sistemas basados ​​en combustibles fósiles por tecnologías eléctricas y renovables. En ese proceso, el cobre cumple un rol transversal.

Redes eléctricas y energías renovables

El cobre es fundamental en la transmisión y distribución de electricidad . La AIE señala que las redes eléctricas modernas requieren grandes volúmenes de cobre para conectar plantas solares y eólicas con hogares, industrias y sistemas de almacenamiento.

Un ejemplo concreto: un parque eólico no solo necesita cobre en las turbinas, sino también en los cables que transportan la electricidad hasta la red nacional.

Vehículos eléctricos y movilidad limpia.

La electrificación del transporte multiplica la demanda de cobre. Según la IEA, un vehículo eléctrico puede contener entre dos y cuatro veces más cobre que un vehículo con motor de combustión interna, debido a su motor eléctrico, baterías, cableado y sistemas de carga.

Esto significa que cada autobús eléctrico, automóvil o estación de carga incorpora kilos adicionales de este metal.

Solar, eólica y almacenamiento de energía

Las tecnologías renovables también son intensivas en cobre. Estudios citados por la industria minera indican que las instalaciones solares y eólicas requieren varias toneladas de cobre por megavatio instalado , tanto en los equipos como en la infraestructura eléctrica asociada.

Además, sistemas de almacenamiento energético y redes inteligentes dependen del cobre para operar con eficiencia y estabilidad.

Cifras que explican su rol estratégico

Los organismos internacionales coinciden en que la demanda de cobre crecerá de forma sostenida:

  • La AIE proyecta un aumento significativo del consumo de cobre conforme se expanden las redes eléctricas, la electromovilidad y las energías renovables.

  • La CEPAL advierte que las tecnologías bajas en carbono usan más cobre por unidad de capacidad que las tecnologías tradicionales.

  • El Banco Mundial estima que la demanda global de cobre asociada a la transición energética podría duplicarse hacia 2050 .

  • El World Resources Institute señala que la demanda vinculada a energía limpia y transporte eléctrico podría crecer al menos un 50% hacia 2040 .

Un dato adicional clave: el cobre es altamente reciclable y puede reutilizarse sin perder sus propiedades, lo que abre oportunidades para la economía circular y reduce la presión sobre la minería primaria.

Desafíos: ¿habrá suficiente cobre?

El protagonismo del cobre también trae retos importantes.

La IEA y diversos análisis de mercado advierten sobre un posible desequilibrio entre oferta y demanda si no se desarrollan nuevos proyectos mineros a tiempo. El problema es que abrir una mina puede tomar más de 10 años , desde la exploración hasta la producción comercial.

Esto ha llevado a organismos internacionales y medios especializados a subrayar la necesidad de:

  • políticas públicas claras,

  • procesos de permisos eficientes,

  • inversión responsable,

  • y mayor reciclaje del cobre ya existente.

El cobre no es solo un insumo industrial: es una infraestructura crítica de la transición energética . Sin él, sería inviable expandir las energías renovables, electrificar el transporte, modernizar las redes eléctricas y mejorar la eficiencia energética.

Asegurar su disponibilidad de forma responsable —con buena planificación, regulación ambiental y reciclaje— será clave para cumplir las metas climáticas y avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible. En otras palabras, sin cobre, la transición energética simplemente no ocurre .

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