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Dos formas de extraer minerales: ¿qué cambia bajo tierra y a cielo abierto?

La minería no es una actividad única ni uniforme. Existen distintos métodos para extraer minerales, y dos de los más importantes son la minería subterránea y la minería a cielo abierto. En términos sencillos, la diferencia principal está en dónde se encuentra el mineral y cómo se accede a él: si está cerca de la superficie, se extrae removiendo capas de tierra (cielo abierto); si está a mayor profundidad, se accede mediante túneles (subterránea).

¿Por qué es importante esta diferencia?

Elegir entre minería subterránea o a cielo abierto no es solo una decisión técnica. Tiene implicaciones directas en:

  • el impacto ambiental
  • el costo del proyecto
  • la seguridad de los trabajadores
  • el uso del territorio

El Banco Mundial señala que esta elección depende de factores como la profundidad, la forma y la calidad del yacimiento, así como de condiciones económicas y regulatorias (Extractives Industry Sourcebook, 2020).

Esto significa que no existe un método “mejor” en todos los casos, sino uno más adecuado según el contexto.

Minería a cielo abierto: eficiencia a gran escala

La minería a cielo abierto se utiliza cuando los minerales están cerca de la superficie. Consiste en remover grandes cantidades de tierra y roca para acceder al recurso.

Desde el punto de vista económico, este método suele ser más eficiente. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que permite operar a gran escala, lo que reduce costos por tonelada extraída (BID, 2021).

Ejemplo: grandes minas de oro o cobre en América Latina utilizan este método porque permite procesar grandes volúmenes de material de forma continua.

Sin embargo, esta eficiencia tiene un costo ambiental visible. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que puede generar:

  • deforestación
  • alteración del paisaje
  • cambios en el uso del suelo
  • grandes volúmenes de residuos

Esto hace necesario implementar planes de rehabilitación y cierre bien estructurados.

Minería subterránea: precisión bajo tierra

La minería subterránea, por su parte, se realiza mediante túneles o galerías para acceder a minerales ubicados a mayor profundidad.

Este método es más selectivo y, en muchos casos, tiene menor impacto visual en la superficie. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) indica que puede reducir la alteración del entorno superficial (PNUD, 2019).

Ejemplo: cuando un yacimiento está profundamente enterrado, se construyen túneles para extraer solo el mineral necesario, sin remover grandes extensiones de terreno.

No obstante, esta modalidad es más compleja y costosa. Requiere:

  • sistemas de ventilación
  • control geotécnico
  • mayores medidas de seguridad

Costos y productividad: dos enfoques distintos

Una de las diferencias clave está en los costos:

  • la minería a cielo abierto suele ser más barata por volumen
  • la minería subterránea es más costosa, pero más selectiva

El Banco Mundial explica que la minería subterránea puede ser viable cuando el mineral es de alta calidad o cuando las condiciones ambientales limitan la explotación superficial.

Impactos ambientales: visibles vs. invisibles

Ambos métodos tienen impactos, pero de distinta naturaleza.

La minería a cielo abierto genera impactos más visibles y extensivos, lo que puede aumentar la preocupación social. En cambio, la minería subterránea, aunque menos visible, puede afectar:

  • aguas subterráneas
  • estabilidad del terreno
  • calidad del aire en espacios confinados

La CEPAL subraya que ambos métodos requieren evaluaciones ambientales rigurosas y monitoreo constante.

Seguridad en las operaciones

Los riesgos también varían según el método:

  • en cielo abierto: estabilidad de taludes y manejo de grandes volúmenes de material
  • en subterránea: derrumbes, ventilación y condiciones en espacios cerrados

El BID destaca que en ambos casos se necesitan estándares técnicos estrictos y sistemas de control permanente.

El caso de la República Dominicana

En la República Dominicana, ambos tipos de minería están regulados por instituciones como el Ministerio de Energía y Minas y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Estas entidades evalúan cada proyecto considerando:

  • viabilidad técnica
  • impacto ambiental
  • efectos sociales

El objetivo es asegurar que la elección del método sea compatible con el desarrollo sostenible del país.

Desarrollo sostenible: más allá del método

Desde una perspectiva moderna, la sostenibilidad no depende únicamente del tipo de minería, sino de cómo se gestiona.

El Banco Mundial y el PNUD coinciden en que factores como:

  • la tecnología utilizada
  • la calidad de la regulación
  • la gestión ambiental
  • la relación con las comunidades

son más determinantes que el método en sí.

La minería subterránea y la minería a cielo abierto representan dos formas distintas de acceder a los recursos minerales, cada una con ventajas y desafíos. Mientras la primera destaca por su precisión y menor impacto superficial, la segunda sobresale por su eficiencia y capacidad de producción a gran escala.

La evidencia de organismos como el Banco Mundial, CEPAL, BID y PNUD muestra que la clave no está en elegir un método “mejor”, sino en aplicar buenas prácticas, tecnología y regulación efectiva.

En el contexto de la República Dominicana, fortalecer la evaluación técnica, la supervisión ambiental y la planificación territorial será esencial para asegurar que la minería —sea subterránea o a cielo abierto— contribuya de manera responsable al desarrollo del país.

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