Cierre de minas: un tema poco discutido en República Dominicana El cierre de una mina suele pasar desapercibido en...
¿Qué pasa con una mina cuando deja de operar?
Cuando una mina termina su vida útil, el trabajo no se detiene. Al contrario: comienza una etapa clave para el ambiente, las comunidades y el Estado. El cierre de minas es una fase formal y regulada que busca asegurar que los territorios intervenidos no queden abandonados ni generen riesgos a futuro.
¿Qué significa el cierre de una mina?
El cierre de una mina es el conjunto de acciones que se realizan cuando la extracción deja de ser viable, ya sea por agotamiento del yacimiento o por razones económicas. En palabras simples, es el proceso mediante el cual una operación minera se desmantela, rehabilita y deja en condiciones seguras y estables para el ambiente y las personas.
Según el Ministerio de Energía y Minas (MEM), el cierre constituye la cuarta y última etapa del ciclo de vida minero, y debe ejecutarse conforme a un Plan de Rehabilitación y Cierre de Minas, aprobado previamente por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el propio MEM.
¿Por qué es importante el cierre de minas?
El cierre responsable es fundamental para la vida humana, la economía local y el medio ambiente. Una mina abandonada sin controles puede generar contaminación de aguas, suelos inestables y riesgos para la salud. En cambio, un cierre bien planificado permite:
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Prevenir pasivos ambientales a largo plazo.
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Proteger fuentes de agua y ecosistemas.
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Facilitar nuevos usos del territorio, como agricultura o conservación.
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Reducir conflictos sociales en comunidades cercanas.
La Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ley 64-00) establece que toda actividad con impacto ambiental debe incluir medidas de prevención, mitigación y restauración, lo que abarca explícitamente la fase de cierre.
¿Qué incluye un plan de cierre de mina?
Desmantelamiento de instalaciones
El plan contempla el retiro seguro de plantas, equipos e infraestructura, así como el manejo adecuado de residuos peligrosos, combustibles y materiales contaminantes.
Rehabilitación ambiental
La ley exige una rehabilitación progresiva y continuada durante toda la vida del proyecto. Esto incluye:
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Estabilización física y química de suelos y taludes.
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Tratamiento de relaves y depósitos de desmonte.
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Reforestación y revegetación de áreas intervenidas.
La Ley 64-00 obliga además a presentar informes periódicos sobre el avance de estas medidas ambientales.
Participación comunitaria
Los planes de cierre deben incluir mecanismos de información y comunicación con las comunidades, para explicar las acciones de cierre y reducir incertidumbre sobre posibles riesgos.
Tipos de cierre y fases del proceso
Cierre parcial o progresivo
Se aplica cuando algunas áreas dejan de operar antes del cierre total. Permite iniciar la rehabilitación mientras la mina sigue activa en otras zonas.
Cierre total o definitivo
Implica la clausura completa de la operación, el retiro de toda la infraestructura y la restauración final del entorno.
Fase post-cierre
Una vez cerrada la mina, se realiza monitoreo ambiental a largo plazo, especialmente de la calidad del agua y la estabilidad del terreno.
Regulación ambiental del cierre de minas en República Dominicana
Aunque el país no cuenta con una ley exclusiva de cierre de minas, el marco regulatorio es vinculante. La normativa ambiental exige que los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) incluyan desde el inicio medidas de cierre y rehabilitación, y que estas se actualicen durante la operación.
El cumplimiento de estos planes es condición para mantener las concesiones mineras y las licencias ambientales.
Un ejemplo concreto: Pueblo Viejo
El caso de Pueblo Viejo, uno de los proyectos mineros más importantes del país, muestra cómo el cierre y la remediación forman parte de decisiones públicas de largo plazo. Antes de reanudar operaciones en los años 2000, se ejecutaron trabajos de rehabilitación ambiental de la antigua mina de Rosario Dominicana, incluyendo la remoción de suelos contaminados y mejoras en la calidad del agua.
Este antecedente demuestra que las responsabilidades ambientales no terminan con el cierre, y que una correcta gestión post-minera es clave para cualquier desarrollo posterior.
Cierre de minas y desarrollo sostenible
El cierre adecuado de una mina:
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Evita que los sitios se conviertan en focos permanentes de contaminación.
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Permite que los terrenos rehabilitados tengan usos productivos o ecológicos.
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Fortalece la gobernanza ambiental y la confianza social en las instituciones.
Organismos internacionales como el Banco Mundial destacan que “la planificación del cierre debe iniciarse desde el diseño del proyecto minero, con garantías técnicas y financieras que aseguren su ejecución efectiva”.
Cuando una mina deja de operar en República Dominicana, no desaparece sin más. Entra en una etapa formal de cierre que incluye desmantelamiento, rehabilitación ambiental, participación comunitaria y monitoreo a largo plazo. La normativa vigente obliga a planificar este proceso desde el inicio del proyecto, aunque persisten desafíos en su aplicación y seguimiento.
Un cierre responsable protege el ambiente, reduce riesgos para las comunidades y permite que los territorios tengan un futuro sostenible más allá de la minería. Entender qué pasa después de extraer es clave para un debate informado sobre desarrollo y sostenibilidad.
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